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«SOMOS CAMPEONES»: EL PODER PSICOLÓGICO DEL FÚTBOL

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Siempre me ha llamado
la atención el fervor y la devoción que gira en torno al fútbol. Sin duda, es
uno de los fenómenos psicológicos, sociológicos y antropológicos más potentes que
existe. Su poder, mueve masas a nivel mundial y genera estados anímicos a nivel
nacional. Es tanto su dominio, que el resultado de un equipo en particular es
capaz de originar llanto o alegría en cualquier aficionado. Puede llegar a traspasar
la emoción y el sentimiento, llegando a desencadenar conductas varias, ya sean
estas de celebración o de ridículo hacia el equipo contrario. Por otra parte, es
un tema social no solo común, sino que prácticamente único en muchas
conversaciones. Me embelesa saber que hay detrás de este juego, aparentemente
inofensivo pero altamente influenciable y valeroso. En una palabra; el fútbol
representa poder. Hay una influencia
política, ideológica, económica y social que produce muchos efectos psicológicos. Me detengo en
estos últimos, para entender cómo afecta este fenómeno al ser humano y  a su sociedad, qué función hace y porqué
resulta tan importante.
La relevancia social
del fútbol.

El rey de los deportes.
El fútbol es una actividad física y mental que forma parte de la formación
educativa de las personas, en sus sociedades. Psicólogos sociales y Sociólogos  han investigado mucho sobre este amplio
fenómeno y es bien sabido lo importante que resulta a nivel mundial. Kitchin, sociólogo inglés, considera que el
fútbol es el único “idioma mundial” aparte de la ciencia.
Ciertamente tiene
su propio lenguaje, forma parte del interés y debate de los varones
(mayoritariamente) dentro de las sociedades. Es una actividad recreativa en
todos los países del mundo, representa un desarrollo positivo de la
personalidad y la transmisión de un valor saludable, promueve normas y reglas
dentro de un grupo de iguales, favorece la interacción social, difunde el
respeto al adversario, canaliza la agresividad del individuo, dibuja la figura
del liderazgo…y un sinfín de características psicosociales que forjan una
identidad propia para este juego. Somos seres sociales y como tal nuestra
psicología va ligada a ello. Veamos entonces qué produce en nosotros, como
seres particulares, todo esto que nos transmite a nivel social.

En primer lugar, no
podemos olvidarnos que como seres únicos, dentro de la sociedad forjamos
nuestra propia opinión dentro de un sistema. Esto es; tenemos nuestros gustos y
nuestras creencias y nos identificamos socialmente con unos u otros personajes,
según nuestros valores. En el caso que nos ocupa, el del fútbol, tomaremos
parte de unos u otros equipos y jugadores según nuestras ideologías y nuestras
creencias y al mismo tiempo, nuestros “modelos” (jugadores y equipos) actuaran
con solidaridad a veces y con malicia otras, sin que podamos desvincularnos de
ese apego social. Con ello quiero decir, que de algún modo y según nuestra
personalidad tomaremos parte de unos y otros, generando con ello debate e inclusión
en nuestra sociedad. Estos “modelos” nos transmiten valores, formas de ser y
actuar…con las que nos identificamos y con ello nos viene un fenómeno psicológico
interesante, que describiré a continuación.

“Hemos ganado”

Orgullo, satisfacción,
entusiasmo y celebración y se siente de una manera tan propia, que la victoria
de un equipo ganador, es capaz de cambiarnos el estado de ánimo, aunque no recibamos
ni un pequeño centavo de la millonada que origina el triunfo. ¿Cómo explicamos
este fenómeno? ¿Algo con lo que nos identificamos a nivel social es capaz de
transformar nuestras emociones hasta el punto de sentirlas como un logro
personal? Pues sí y esto es conocido como el efecto BIRG (complacencia en la gloria reflejada) Es decir; la
simple afiliación al éxito de otro/s es suficiente para estimular el propio
éxito. En este caso, el ejemplo sería; “hemos ganado”, cuando en realidad han
ganado otras personas dando patadas a un balón. El efecto BIRG, también se
explica en otros casos, (como por ejemplo haber cenado en el restaurante de una
celebridad o tener un autógrafo en una camiseta de un cantante favorito) y está
relacionado con la teoría de la
identidad social
, que sería el auto-concepto derivado de la percepción de
pertenencia a grupos sociales. O sea; poseer los mismos atributos que esa
percepción, hace que uno pueda sentirse más atractivo para el grupo social en
el que vive y por lo tanto tener una mejor relación social, así como ser  más prestigioso. En otras palabras; el orgullo
del otro se hace mío y con ello aumento mi reconocimiento social y mi
autoestima. El efecto BIRG por lo tanto es positivo en cuanto que incluye el
aumento de autoestima y un sentimiento de logro pero puede llegar a ser
negativo si se vuelve delirante, al olvidar que el éxito logrado no es el
propio.

De manera contraria,
viene la insatisfacción, el desencanto y la frustración cuando nuestro equipo
pierde. Y no solo por una cuestión de gustos personales, sino que volvemos a
hablar de lo social. Identificarse con algo y ser derrotado significa
enfrentarse al triunfo del contrincante y aquí entran asuntos ideológicos y
políticos que no dejan indiferente a la mayoría. El poder de este juego y la
masiva difusión de los medios de comunicación dejan entredicho las competencias
entre unos y otros. De ahí, las reacciones que una vez más quedan patentes como
si la derrota hubiera sido propia. Parece que el efecto BIRG es muy potente y
tras el éxito sube el ego, pero tras la derrota, lo baja. Me parece algo muy
interesante desde el punto de vista del individuo en sociedad y como el mismo
está influenciado por su entorno.

He empezado el artículo
definiendo con una sola  palabra a tan
famoso juego y lo termino con la misma;
poder
y es que aunque no queramos, el fútbol no solo genera gran cantidad
de dinero, mueve masas y crea expectación, sino que es dueño de los estados
anímicos de sus aficionados, incluso a veces de sus conductas. Genera política
y debate y a pesar de sus variopintos resultados, sigue allí arriba, intacto.
De mientras nosotros, nos reunimos con amigos, vamos al campo de juego,
viajamos si hay una final importante y nos ponemos nerviosos y atentos
esperando a oír lo que mañana nos enorgullecerá; ¡GOL!




Núria
Costa
Psicóloga. 

©
Todos los derechos reservados.

Bibliografía

La psicología deportiva del futbol. Revista digital
universitaria. Volumen 6.Eugenia Heredia Navarro, 2005  http://www.revista.unam.mx/vol.6/num6/art62/jun_art62.pdf

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Un comentario en “«SOMOS CAMPEONES»: EL PODER PSICOLÓGICO DEL FÚTBOL

  1. El Fútbol, detonador de pasiones, mio, tuyo, de ellos. Espectáculo de luz y sombra.

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