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DEPENDENCIA EMOCIONAL: ¿TE QUIERO PORQUE TE NECESITO O TE NECESITO PORQUE TE QUIERO?

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 No importa la edad, no
importa la situación, no importa el esfuerzo ni la lucha.
Importa la autoestima, la libertad, la confianza en uno mismo y el
creer que uno tiene derecho a elegir.
Ser “autónomo” en lo que
emocionalidad se refiere, a veces nos asusta y cuando nos adentramos en el
complejo mundo de los vínculos puede existir el peligro de caer en la
dependencia emocional.
Por lo que respecta a
mi experiencia como profesional de la psicología, y habiendo tratado con un
extenso abanico de edades, la dependencia emocional funciona siempre de la
misma manera. Un funcionamiento que podría equipararse con el de una adicción.
Con unos ingredientes distintos, pero con las mismas características
psicológicas. Da igual el tipo de apego (sea al tabaco, al juego, a un muñeco o
a una persona). Depender es necesitar y
necesitar es dejar de ser libre. Si
necesitas algo de alguna manera eres incapaz de renunciar al mismo.

Más que aportar una
definición de lo que es la dependencia emocional, me gustaría analizarla. ¿Por
qué se da? ¿Cómo funciona y se desarrolla? y ¿Qué diferencia hay entre amar y
necesitar?

¿Por
qué se da?

Hay muchas variables
que hacen que una persona sea más o menos vulnerable a padecer dependencia
emocional. Dichas variables están por ejemplo en la personalidad, en el aprendizaje,
en la educación recibida, incluso en la diferencia de géneros. Según Walter
Riso, psicólogo especialista en autoestima y dependencia emocional, “la mujer es cinco veces más propensa a
depender emocionalmente y los hombres son diez veces más, susceptibles de
apegarse a la sexualidad.”
En cualquier caso, puede darse indistintamente.
Si uno es susceptible a padecerla, se apegará emocionalmente al objeto/persona
de deseo.

¿Cómo
funciona y se desarrolla?

 “necesito verte ahora”, “no puedo hacer nada
sin él/ella, todo lo hacemos juntos” “aunque esto lo deteste, lo hago por ti”, “lo
dejamos y volvemos y sabiendo que es mejor que lo dejemos, no puedo
desengancharme de ti”, “mi alegría depende de tu estado anímico”
.
Intentaré traducir psicológicamente estos ejemplos, extraídos de casos que he
tenido en consulta.


“necesito
verte ahora”
 
Hay un deseo repentino que se traduce en necesidad, por estar con la
persona amada o con el objeto de deseo. 
Hay impaciencia, inquietud y probablemente si no se satisface dicha
necesidad, se generen sentimientos de angustia, ansiedad y malestar.

“no
puedo hacer nada sin él/ella, todo lo hacemos juntos”

El deseo es insaciable. Vuelve a aparecer la necesidad como punto de partida.
Cualquier cosa es menos importante que gozar de su compañía, aunque ésta a
veces sea destructiva o traiga consigo peleas y malos entendidos. Los
sentimientos descritos anteriormente, vuelven a darse. Se pierde el
autocontrol, por lo tanto se pierde el derecho a elegir porque no se contempla
otra elección, aunque ésta fuera más importante.

 “aunque esto lo deteste, lo hago por ti”  Hacer feliz al otro está bien, pero anular la
propia felicidad a cualquier precio, tiene una relación muy clara con la autoestima.
En este caso, con la baja autoestima. Da igual el “yo”, solo importa el “tú”.  Se instaura la inseguridad y se entrega el
todo al otro pensando que si no hace lo que es de su agrado, puede perderlo y
eso no es otra cosa que entregar la propia vida a otra persona.

“lo
dejamos y volvemos y sabiendo que es mejor que lo dejemos, no puedo
desengancharme de ti

Se anula la fidelidad con uno mismo. Esforzándonos  y luchando a contracorriente solo conseguimos
generar más angustia, incluso más dependencia. A pesar de que “esto me hiere”,
obtengo una gratificación psicológica. Sea esta el no estar sola/o, sea esta el
pánico a ahuyentar mis miedos, sea esta el temor a perder algo por lo que tanto
esfuerzo y “amor” he invertido. Se contempla una vida sin sentido. No se ven
más soluciones que estar en el mismo bucle repetidamente.

 “mi alegría depende de tu estado anímico”
Me anulo, ya que no existe nada más para mí que tu. Si tú estás mal, yo sufro
contigo o sufro sin ti pero sufro y sufro mucho. Recuerdo una paciente que me
decía que cuando se peleaba con su pareja, se paralizaba y no podía realizar
sus tareas cotidianas. En caso de salir a la calle, decía que hasta los árboles
cambiaban de color y que en el trabajo sentía náuseas y un impulso
descontrolado de saber de su amado a cada rato, aunque esto implicara su
negativa. Esto es; el mundo de uno, desaparece para convertirse en un mundo de
otro. Lo cual es muy dañino para la salud psicológica del individuo.

¿Qué
diferencia hay entre amar y necesitar?

Amar implica libertad,
lo cual quiere decir que implica elección. ¿te
quiero porque te necesito o te necesito porque te quiero?
Necesitar a
alguien implica llenar carencias y vacíos. Elegir amar implica autorespetarse y
respetar, ser fiel a uno mismo y no sentir que tú autoestima depende de otro.
Ciertamente en todo vínculo hay un grado de dependencia, pero una cosa es la
dependencia del vínculo que se crea como tal y otra es la dependencia insana,
con la que se bautiza el “sin ti no soy nada”. Lo correcto es “sin ti, sigo
siendo yo, pero elijo estar a tu lado porque te quiero”

“La
teoría siempre está bien, o ya sé lo que debería hacer pero no puedo”,

dicen algunos pacientes. Está claro que si alguien no puede, es porque hay algo
que se lo impide o una gratificación inconsciente que satisface. Ese algo
generalmente se encuentra en la autoestima, en la inseguridad, en el pánico a
soltar y proviene de una historia de aprendizaje, de variables psicológicas, de
cómo aprendimos a amar o de otras cuestiones. Lo que pasa es que cómo no
podemos reclamar a papá y mamá (que seguramente lo hicieron lo mejor que
supieron) ni deshacer experiencias pasadas, nos toca la responsabilidad de
afrontar  y modificar aquello que
sabiendo que nos duele, seguimos haciendo. Practicar el autogobierno, tener
nuestro espacio, saber que podemos disfrutar también de la compañía de amigos o
de cualquier ocio independientemente de la pareja, no es insano. Sino que
implica respeto y una apuesta para una buena salud mental. Depender es necesitar, no satisfacer una necesidad genera angustia. El
pánico paraliza. La autoestima, el control interno y la elección, nos hace
libres.


Núria
Costa
Psicóloga. 

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Bibliografía recomendada

Despegarse sin anestesia. Walter Riso, editorial
Planeta, 2013

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