Psicología actual

El síndrome de Simon

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Si hablamos de permisividad, donde no hay límites. Si hablamos de la búsqueda del hedonismo. Si hablamos del consumismo, el materialismo y la pérdida de valores, entonces estamos hablando del “hombre light”. Un término acuñado hace más de dos décadas por el célebre psiquiatra Enrique Rojas. ¿Pero por qué hablar de una tipología de hombre que despuntaba hace veinte años? La respuesta es porque dejó sus frutos y de él nació su heredero SIMON, bautizado por el mismo Doctor para referirse a un hombre:

  •  Soltero
  •   Inmaduro en lo afectivo
  •  Materialista
  •  Obsesionado con el trabajo 
  •  Narcisista. 

Estamos delante de un comportamiento más masculino que femenino y que crece a raudales en la actualidad. Su súbdito es el del terror al compromiso.

¿Quién se esconde detrás de este síndrome? 

UN NIÑO ADULTO INMADURO CON DÉFICIT AFECTIVO Y TERROR AL COMPROMISO

Según Rojas, SIMON es representado por un hombre entre 30 y 40 años, soltero o separado con gran inmadurez sentimental. Esto se mezcla con un alto nivel de egoísmo, donde lo único importante es conseguir una buena posición económica, pasar un buen rato con las mujeres y entrar y salir para divertirse. “Es un hombre que no busca a una mujer, sino que se busca a sí mismo” Le obsesiona el éxito y llegar a lo más alto a nivel profesional. Le encanta mirarse en el espejo con un gran narcisismo psicológico. Sus cuatro pilares conductuales son:

  • La soltería: el hombre SIMON lo tiene claro; si las cosas no salen bien con una pareja abandona sin piedad. A este niño hombre no le gusta discutir. Es más fácil decir “aquí no ha pasado nada y abandonar” que comprometerse en una relación con lo que ello implica. Se pasan la adultez conquistando corazones en busca del no problema y de su satisfacción personal. “Solo el que es realmente libre es capaz de comprometerse” apunta el Doctor
  •     Inmaduro: cuando los sentimientos no son positivos o no van a favor de   los simones, los evitan. Son eternos adolescentes en cuerpo adulto,         presos de sus miedos. El pánico al compromiso es tan fuerte que huyen  del mismo. Pueden llegar a somatizar frente a la posibilidad de un            compromiso serio y no afrontan las situaciones en las que ven      amenazada   su libertad personal. “No hay preparación para la vida           afectiva” Ser maduro  a nivel emocional, significa tener la capacidad de dar y recibir amor. El SIMON “no sabe qué es el mundo sentimental, ni expresar sentimientos, ni que el amor es un trabajo de artesanía psicológica, desconoce que los sentimientos hay que trabajarlos con dedicación y esmero, porque si no se volatilizan. El inmaduro no sabe dar ni recibir amor y sobre todo no sabe       cómo mantenerlo” agrega Rojas      
  •   Obsesión por el éxito: solo hay un único sacrificio y es el de alcanzar         una buena posición económica.
  • Narcisista: el hombre SIMON vive hacia sí mismo y el gran amor de su 
    vida es solo él. Le preocupa causar buena impresión y reclama admiración y elogios. En su entorno busca el reconocimiento. “Los narcisistas suelen ser tipos hipermimados y superprotegidos. Están muy acostumbrados a recibirlo todo de palabra y de hecho, a no ser corregidos ni criticados por sus progenitores.”
El apego, el desapego, los vínculos y las relaciones forman parte imprescindible en nuestra condición humana. Necesitamos sentirnos queridos, protegidos y amados. De la misma manera tenemos la capacidad de querer, proteger y amar. Pero que exista esa capacidad, no significa que todo el mundo sepa llevarla a cabo. Los simones no saben. Me atrevo a decir que los “dolor” más común en nuestro día a día es aquel producido por un conflicto relacional. Bien sea por hermanos, parientes, amigos y parejas. En el caso que hoy nos ocupa pagan ellas, ya que este patrón conductual en mujeres es de un 5%, frente al 95% de los hombres. Las mujeres están cansadas de acudir a consulta en busca de respuestas. “Yo busco un tío que venga con los deberes hechos, no quiero un adolescente que tenga que educar como si fuera su madre” declara el psiquiatra.
 
 
En resumen; entrar, salir, gastar, tener un buen estatus laboral, ser reconocidos, flirtear y pasarlo bien. ¿Comprometerse? Hay a quien le queda grande. No sabe, no puede y se ama tanto a sí mismo que el valor de su libertad es principal. El SIMON juega a ser adulto. Un hombre con canas o ya sin pelo atrapado en sus temores infantiles y en su deficitaria gestión emocional. Un fenómeno que según Rojas “se ha multiplicado considerablemente en la actualidad” y va en aumento. “La inmadurez afectiva que los caracteriza es lo que provoca su dificultad para pensar más en otra persona que en sí mismo” agrega el emérito. Chicas va bien saberlo;  el olmo no da peras.
 
Bibliografía
 
El síndrome de Simon. El
mudo. es. Enrique Rojas.
 
¿Eres un SIMON, un soltero
con terror al compromiso? Emol. Tendencias.
 
Núria Costa, psicóloga

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