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EL MALTRATO A LAS PERSONAS CON DEMENCIA

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“Deja en la calle a sus padres la noche de Navidad”, era el titular de una noticia, publicada en el
diario “la Vanguardia”, el miércoles
9 de Enero de este nuevo año. Los ancianos, muertos de frío y expulsados de su
casa “a golpes”, fueron encontrados por la policía, quienes los trasladaron al
hospital. Posteriormente, procedieron a la detención del hijo de los
susodichos.

A primera
vista, esta noticia parece insólita, aislada incluso poco creíble, pero la
realidad es que este no es un fenómeno único. El maltrato a las personas
mayores, no solo existe, sino que presenta cifras escalofriantes. Solo en
España, se estima que unas 60.000 personas ancianas son maltratadas por sus
hijos. La psicóloga forense Isabel Iborra Marmolejo, en un extenso estudio
presentado en el año 2008, asegura que este tipo de maltrato queda muy oculto
pero que 1 de cada 100 ancianos sufre violencia por parte de algún familiar,
generalmente, por parte de los propios hijos. También anuncia, que la mayoría
de veces, las víctimas son personas con algún tipo de discapacidad o demencia y
finalmente, concluye que no suele haber denuncias, lo que significa que
estos  casos quedan en el olvido.
Me gustaría
aportar aquí más información al respecto. Concretamente sobre el maltrato a las personas con demencia y cuál es la situación actual. Este es
un tema que no debe quedar encajonado y que es relevante anunciar para informar
de su existencia. En primer lugar, cabe decir que no hay una definición
universal que responda al maltrato de la persona con demencia pero tenemos un
consenso interesante, en la Declaración de Toronto, (2002) que se acerca a una
posible definición. Según este consenso, se entiende por maltrato al anciano; “una acción única o repetida, o la falta de
respuestas apropiadas, que causan daño o angustia y que se da en cualquier
relación en la que haya una expectativa de confianza”
(OMS)

Ciertamente,
detectar dicha agresión no es fácil, ya sea por el aislamiento social que
padecen estas personas, la incapacidad que tienen para comunicarlo o la propia
negación y el miedo. El lugar del maltrato es variado y puede darse tanto en el
ámbito familiar como en el ámbito institucional (por parte de profesionales u
otros residentes). Las consecuencias, son como siempre devastadoras para el individuo
y provocan no solo dolor y mucho sufrimiento, sino una disminución total de la
calidad de vida, depresión, disminución de la autoestima, alteración de la
inmunidad, incluso la  muerte prematura.

Los tipos de
maltrato que encontramos en ancianos con demencia, según la guía publicada por
el ministerio de sanidad, política social e igualdad  son:

  • Físico: daño corporal, inducir dolor o deterioro
    físico de manera no accidental.
  • Sexual: gestos e insinuaciones o contacto sexual de
    cualquier tipo, de manera no consentida.
  • Psicológico: humillar, intimidar, causar angustia,
    miedo, intimidación, indiferencia y aislamiento
  • Económico: utilizar ilegalmente; fondos, propiedades o
    recursos para obtener beneficios. Falsificar firmas y documentos o
    hacerlos firmar  con intimidación,
    así como la ocupación ilegal de domicilios o uso inadecuado de tutelas,
    también estarían dentro de este punto.
  • Negligencia: descuidar las principales atenciones básicas
    del enfermo, como la alimentación, vestimenta, higiene y vivienda.
  • Abandono: por parte del cuidador/a.
  • Violación de los derechos: tales como a la intimidad, privacidad de
    pertenencias, derecho a recibir visitas o a la relación social.

A todo esto,
nos preguntamos; ¿Cuál es la frecuencia
y los factores de riesgo del maltrato en la demencia?
Datos aportados por
la OMS estiman que el maltrato al anciano 
es de un 6%. Según la INPEA (International Network for the prevention of
Elder Abuse) el 5% lo ocupa el maltrato doméstico, y el 10%, el maltrato
institucional. Otros datos estiman que el 0’02 de personas ingresadas en un
hospital, son por maltrato a  personas
mayores, con prevalencia en mujeres. Por lo que respecta a las personas con
demencia, la incidencia es más alta. Hablamos de un 25%, siendo, el  psicológico el tipo de maltrato más común.

Los factores
de riesgo responden a varios factores. Éstos pueden ser personales, familiares,
sociales y culturales. Por una parte las condiciones de vida, condiciones
económicas desfavorables y la fragilidad de la víctima pueden ser factores
potentes de riesgo, pero también lo son, el estrés y la sobrecarga de
cuidadores y familiares ante un individuo con demencia. El riesgo se incrementa
si hay antecedentes de violencia y/o trastornos psiquiátricos en el agresor.

En resumen;
el maltrato al anciano con demencia es un fenómeno existente, aunque quede
normalmente oculto. Dentro de los tipos de maltrato, el psicológico es el más
común. El agresor suele ser un familiar, concretamente algún hijo, pero también
se da maltrato en ámbitos institucionales. Los factores de riesgo son variados
y las consecuencias graves. Estamos ante un problema que existe y que pide
ayuda.


Núria
Costa
Psicóloga. 

©
Todos los derechos reservados.


 Bibliografía

La Vanguardia. “Deja en la calle
a sus padres la noche de Navidad”

Guía de Práctica Clínica sobre la
Atención Integral a las Personas mayores con enfermedad de Alzheimer y otras
demencias.

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