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¿EL DINERO NO DA LA FELICIDAD?: CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA CRISIS

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Ir de menos  a más, siempre supone unas ganancias, pero ir
de más
  a menos, no sólo supone unas pérdidas
sino una nueva adaptación psicológica y
 
social. En un momento como el actual, en el que la incertidumbre
económica llama a la puerta, miles de personas se ven obligadas a cambiar
hábitos, a reestructurar costumbres y a aprender estrategias, para afrontar
 un nuevo modo de vida.

¿El
dinero no da la felicidad?

Si entendemos el
dinero, como una vía para cubrir las necesidades básicas de una persona,
evidentemente no sólo existe relación positiva con la felicidad sino que además
también existe relación con un mayor bienestar psicológico. En este sentido
podemos decir entonces que el dinero sí ayuda y mucho y que ante su ausencia,
se generan miedos, inseguridades, pesimismo y frustración. Más potentes, son
las afirmaciones de un nuevo estudio publicado en la revista Emotion, que ya no se refiere solo a las
necesidades básicas, sino a la relación general entre dinero y felicidad y las
conclusiones son contundentes;  “quien dispone de más ingresos, goza de una
mayor satisfacción”.
Este equipo de investigación formado por Daniel W.
Sacks, Betsey, Srevenson y Justin Wolfers, ha desbancado la creencia popular y
lo ha hecho, haciendo referencia a cualquier ámbito (comparando personas de
distintos países, dentro de un mismo país…etc). Para ellos, está claro, la
relación es directa y absoluta.

Ahora bien, yendo más
allá de la relación entre estos dos estados, ¿cuál está siendo el resultado psicológico de perder el empleo,
mantenerlo con miedo o tener que vivir reduciendo gastos continuamente?

La pérdida de empleo
puede suponer sentimientos de tristeza, impotencia, rabia, miedo, insomnio y
sensaciones de fracaso. También puede instaurarse la desmotivación para buscar
un nuevo trabajo y en algunos casos pueden darse trastornos depresivos. Por
otra parte, tener un empleo pero sentir la amenaza de perderlo puede conllevar
insatisfacción, pensamientos obsesivos ante dicha idea, incapacidad para
disfrutar de sensaciones placenteras y problemas de relación con familiares,
amigos y/o pareja.

En segundo lugar y tal y
como he citado al principio, el hecho de tener que aprender a vivir con menos,
está suponiendo un proceso duro que, en muchos casos genera malestar y
ansiedad. Ciertamente, una actitud positiva es de vital importancia para
adaptarse a la nueva realidad. El esfuerzo por sonreír, el optimismo y el
pensamiento positivo son armas muy poderosas que deben pasar a ser hábitos para
encarar esta situación y por consiguiente para alcanzar grados de felicidad más
altos.

Otra realidad más
costosa es la de perder por completo la autonomía monetaria para cubrir las
necesidades básicas de la persona. Un individuo, que ha perdido su casa o que
no puede alimentar a sus hijos reporta altos niveles de malestar psicológico
que van desde sentimientos de inutilidad, vergüenza y culpa, ansiedad  y depresión. En estos casos, la situación se
agrava y no es tan sencillo generar pensamientos positivos. Es más, puede
resultar hasta insultante querer invitar a la reflexión positiva. Para ello, es
necesario acudir a un profesional experimentado y buscar las estrategias
psicológicas adecuadas. Se ha de trabajar la aceptación de la situación, se ha
de aprender a manejar la tolerancia a la frustración y la incertidumbre y hay
que romper ideas obsesivas que puedan quedar ancladas ante dichas
circunstancias.

En resumen; el dinero
sí ayuda a lograr la felicidad. Según los últimos estudios, existe una relación
muy evidente. La crisis ha generado cambios que obligan a la adaptación de “vivir
con menos”. Fomentar el optimismo y aprender a disfrutar de los pequeños placeres
ayuda. En contrapartida, los individuos con una  pérdida económica, que no puede cubrir las
necesidades básicas, requieren atención psicológica especializada. Crisis
supone cambio. Hay que pensar que este momento no será eterno.



Núria
Costa
Psicóloga. 

©
Todos los derechos reservados.

Bibliografía
Por supuesto que sí:
cuanto más dinero tenemos, más felices somos. El confidencial. 2013

Efectos psicológicos de
la crisis económica. Eixdiari, 2012

 Foto; http://www.arteyfotografia.com.ar/4700/fotos/459145/

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