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¿MAL DE MUCHOS CONSUELO DE TONTOS? :LA COMPARACIÓN SOCIAL

Publicado el
                                     Baile Abejorros


“No
te quejes, hay gente que está peor”,“mi hermana es más guapa que yo”,»Carlos
no es tan bueno en física como María”…
son frases comparativas
y las utilizamos a menudo para describir sucesos, estados anímicos o circunstancias.
Ahora bien, ¿Qué función tienen? ¿Por qué utilizamos la comparación social y
con qué fin?
En 1954, Festinger
propuso la teoría de la comparación social, para explicar la pulsión
autoevaluativa del individuo. Esto es; la gente siente la necesidad constante
de evaluar sus propias  competencias y
habilidades y para hacerlo, suele utilizar la comparación con el  resto. De manera  frecuente revisamos la concordancia entre
nuestras habilidades y las de los demás y  a partir de ahí las vivimos como “correctas o
incorrectas”. En resumen; la comparación social, funciona como un proceso de
auto-concepción a través de la percepción del otro y del “mi mismo”.

Pero este fenómeno, no
queda aquí como un simple proceso, sino que yendo más allá guarda una estrecha
relación con la autoestima. Es más; ¿Qué
ocurre cuando no solo nos comparamos con los demás sino también con  nosotros mismos en diferentes periodos de
tiempo? Por ejemplo, alguien puede decir;
“Este examen me ha salido peor que el otro”,
o “hace unos años tenía mejor aspecto que ahora”. Las comparaciones que
verbalizamos (ya sean sociales o propias), tienen mucho poder y no por el hecho
de ponerlas en voz alta, sino porque son el producto de nuestro lenguaje
interior y por consiguiente de cómo nos vemos a nosotros mismos. Veamos qué función
tienen para quien las pronuncia.


Las personas con baja
autoestima, suelen utilizar en mayor medida la comparación social o discursos
interiores de auto comparación, como herramienta para encontrar el propio
valor. Un valor que carece en sí mismo y que se necesita hallar en el entorno. Al
tener una visión distorsionada de sí mismos, los individuos con baja autoestima
mantienen altas exigencias para encontrar el perfeccionismo sobre lo que se
debería ser o conseguir.

Comparación ascendente
y comparación descendente

Se entiende por
comparación ascendente aquella en la
que la comparación se da  con otros en
mejores circunstancias, mientras que la comparación descendente es la comparación con otras personas  en peores circunstancias o situaciones.  Varias investigaciones han utilizado estas
dos variables para ver cuál es la tendencia común en las personas y los
resultados muestran conclusiones interesantes. Por una parte, Lyubormirsky & Ross(1997), en estudios de laboratorio,
aseguran que la mayoría de las personas tienden a compararse con otros con
mayores atributos positivos o muy poco negativos, o sea que utilizan una
comparación ascendente. Esto tendría una correlación con la infelicidad y la
baja autoestima. Sin embargo, otras investigaciones indican que la comparación
ascendente sería positiva para la propia autoevaluación ya que es una forma de
inspiración, optimismo y  motivación (“yo
también lo puedo conseguir) Taylor y Lobel (1989), aun cuando la autoevaluación
resulte negativa.

Por lo que
respecta a la comparación descendente, las investigaciones afirman que está
relacionada con la autoestima. 
Compararse con otros menos afortunados, puede ser beneficioso para la
autoestima y para la propia autoevaluación y autovaloración. (Brewer y Webber,
1994). Otros estudios apoyan estas investigaciones cuando se dan circunstancias
desafortunadas, como por ejemplo una enfermedad, ya que ayudan a un mejor
afrontamiento de la situación.
Más datos; Gibbon, 1986, en sus
estudios con universitarios deprimidos, argumentó  que los individuos con este trastorno tendían
a hacer mayor número de comparaciones de tipo descendente, por lo que concluyó
que este tipo de comparación, es propia de personas infelices.

En resumen; Festinger
formuló la teoría para explicar la comparación social y a partir de ella
surgieron numerosos estudios para entender de qué forma las personas utilizan uno
u otro tipo de comparación. Las investigaciones son variadas, pero parece claro
que la comparación ascendente puede ayudar a la motivación de logro y la
descendente también puede ser buena en momentos de consuelo. Sin consejos, pero
a modo de reflexión y en palabras de Zig Ziglar; “La persona más influenciable con quien hablarás en todo el día eres
tú. Ten con cuidado con lo que te dices a ti mismo”


Núria
Costa
Psicóloga. 

©
Todos los derechos reservados.

Bilbliografía



Comparación
social. Javier Ardouin,
Claudio Bustos, P.Fernando Díaz y Mauricio Jarpa. (1999) APSIQUE


Procesos
de la comparación social en pacientes que sufren de cáncer. Abraham P. Buun. Universidad
de Groninga.
 

La
dieta espiritual. F.Miralles,  2013, edición Columna, Barcelona.

foto; http://publicdomainpictures.net/view-image.php?image=5145&picture=baile-abejorros

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